Entender el origen de la música en América hace parte de la adquisición de identidad. Este poder auto interpretarse o explicarse, nos redime de alguna forma de ser llamados “los otros” en el sentido peyorativo que el occidente europeizado ha usado a través de la historia.
Al comparar la historia musical de cada país se ve un intento claro de forjar una identidad americana, con las diferencias tanto regionales como estéticas y técnicas que dependieron, no tanto de los compositores sino de las circunstancias sociales y políticas del contexto histórico de cada nación.
Aunque el siglo XXI parece ser una época avanzada, en América seguimos siendo el nuevo continente, en el que queda todo por hacer y descubrir. En este descubrir me refiero a la cultura que dejó la mezcla del mundo entero y que somos nosotros mismos. La sangre de África, Europa, Asia y los nativos americanos es la corre en nosotros. ¿Cómo no escuchar en el ritmo de la percusión de la música de origen afro americana el lamento por la libertad perdida y el mismo amor por esa libertad, las voces más arriba que las de los opresores, el baile más expresivo e independiente en un ambiente de cadenas y látigos?
El origen del arte es una manifestación de la dignidad humana. Todo comienza allí, en levantar la cabeza y poder creer y crear. En un contexto sin esperanza alguien sonríe y canta, alguien recuerda que fue libre y canta, alguien espera la liberación y canta, alguien baila, otro improvisa un instrumento y entre todos inventan el blues, el jazz, los cantos espirituales; y la historia y el tiempo siguen en un continuo creer y crear, y al final estamos nosotros, maravillándonos de los seres humanos y su legado.
Para concluir este primer vistazo y al mismo tiempo seguir explorando, quiero citar a Gabriela Mistral en estos versos:
"Y sin la sana intemperie de lo popular
la vida se carga de vejez y de muerte...
Literatura o música son reinos para ardientes,
trópico donde los viejos se ahogan de asfixia."
Como dice Alejo Carpentier en un ensayo titulado América latina en la confluencia de coordenadas históricas y su repercusión en la música:
Cuando nos enfrentamos con la música latinoamericana nos encontramos con que ésta no se desarrolla en función de los mismos valores y hechos culturales (europeos), obedeciendo a fenómenos, aportaciones, impulsos, debido a factores de crecimiento, pulsiones anímicas, estratos raciales, injertos y transplantes que resultan insólitos para quien pretenda aplicar determinados métodos al análisis de un arte regido por un constante rejuego de confrontaciones entre lo propio y lo ajeno, lo autóctono y lo importado.
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